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MONÓLOGO: LA VUELTA A LA RUTINA


LA VUELTA A LA RUTINA
La vuelta a la rutina es ese proceso de adaptación que sufrimos, porque se sufre, después de unas vacaciones, a nuestra vida cotidiana. Normalmente, a mejores vacaciones peor vuelta a la rutina…Suele seguir ese proceso lógico. Por decirlo de alguna manera es la hostia que te pegas contra la realidad después de disfrutar de unos días de relax fantásticos en los que el mundo importó un bledo y justamente, en esa vuelta a la rutina, te das cuenta que el mundo sigue estando ahí, y de alguna manera te obliga a subirte a él y volver a coger las cosas en el lugar que las habías dejado.

Tú vienes de pasar unos días felices sin preocupaciones, y de pronto te asaltan todas las preocupaciones y problemas que tenías pendientes. Esos mismos que antes de las vacaciones dejaste sin resolver, para ver si en tu ausencia del mundo algún “duendecillo” lo solucionaba por ti…Pero no, los duendes no existen…Y si existen no les da la gana arreglar nada. Digamos que esta vuelta a la rutina es una de las cosas que forman lo que se denomina: Síndrome Post-Vacacional, el resto de cosas que lo forman son la irritabilidad, cansancio, depresión y unas ganas enormes de esconderte en un rincón y no hacer frente a ninguna de tus obligaciones.
Normalmente es el “desesperador”….Digo el despertador, quien nos devuelve a la rutina. Quien con un sonido más bien estridente nos recuerda que se acabó lo bueno y que detrás de la calma también llega la tempestad. Ese es justamente el momento que eras incapaz de imaginarte el día que te fuiste de vacaciones y eso te hace estar un poco desubicada. Has perdido la costumbre de la rutina, has perdido el paso de tu día a día y hasta eres incapaz de recordar a que te dedicabas y que hacías normalmente. Comienzas a tener una crisis existencial peor que las del domingo por la tarde, llegando a remover bien a fondo los pilares de tu vida cotidiana, no sabes a qué hora tienes que hacer las cosas, ni por dónde vienes o vas, sólo eres capaz de recordar que las vacaciones se terminaron y ¿ahora qué?...Ahora como empiezas de nuevo lo que prefieres terminar, tu rutina.

Los primero días de esa vuelta de vacaciones estamos como desajustados con la vida y más de uno siente la necesidad de tomarse unas vacaciones de sus vacaciones. Esos primeros días de la vuelta a la rutina el mundo sigue andando y tú vas como con diez minutos de retraso intentando cogerle…Pero no hay forma, poco a poco ya iras consiguiendo la coordinación pero esos días iníciales a la vuelta de vacaciones es imposible. Andas algo lenta de pensamientos y de reflejos mejor no hablamos…Digamos que no estás en tu mejor forma, ni física, ni mental, y mucho menos emocional. Intentas cogerle el ritmo a todo y es el ritmo quien que te acaba cogiendo a ti, porque durante esos días de vuelta a la rutina, la confusión se adueña del momento y es la vida quien tiene que acabar dándote un empujón, no siempre de buenas maneras, para que seas capaz de subirte al tiovivo del día a día, ese que habías dejado olvidado dando vueltas y que por un momento tuviste la sensación que nunca más volverías a subirte a él…Pero tranquilos, sólo era un espejismo en medio del desierto.
Esa negación de la vuelta a la rutina sólo deja de manifiesto que quizás nuestra vida no es aquella que queremos, menos mal que con café la podemos ir engañando cada mañana, pero cuando vemos un sólo abismo de cambio a mejor nos aferramos cómo un clavo ardiendo a ello. Lo curioso de todo esto es que normalmente las cosas que odiamos de algún modo en el fondo las necesitamos y es esa necesidad de algo que no queremos las que nos hace odiarlas. Con esto me refiero a que todo el mundo necesita a la rutina para estructurar su vida cotidiana, para no tener una vida desordenada en la que no sepamos que hacer al levantarnos o cómo acabará nuestro día. La rutina nos hace tener ese esquema mental que nos indica que pasos hay que seguir, y hace que no vayamos perdidos en nuestro día a día. Ese es el esquema mental que tanto nos cuesta recuperar al volver de vacaciones, porque ese esquema cambió y es difícil recuperar el mismo esquema al cien por cien y en tiempo récord…. Sin morir…O por lo menos deprimirse, en el intento. Por eso no creo que la rutina sea mala, es decir,  no creo que sea malo tener un esquema mental de cómo estructurar nuestro día,  lo que es perjudicial para la salud es que esa estructura de nuestro día no sea exactamente lo que más nos entusiasme del mundo, y es ahí donde empieza nuestra disputa con la rutina,  porque en el fondo,  cuando estamos de vacaciones también tenemos nuestras rutinas,  nuestros esquemas mentales sobre qué camino seguir, pero digamos que esos nos gustan más que los del día a día... A lo mejor nuestro problema no es la rutina... Si no lo que hacemos con ella.
Quizás todo esto pase porque uno no vuelve igual de un viaje, cuando viajas y conoces otras gentes y culturas hay algo que cambia y que ya nunca vuelve a ser igual, se rompe un molde que nunca se podrá reconstruir, y cuando intentas volver a lo de antes con el molde roto se hace muy cuesta arriba. Siempre he pensado que el mejor momento para empezar “los buenos propósitos” que nos hacemos todos de vez en cuando, no es ni Septiembre ni Enero, es después de un viaje, cuando hemos “perdido el hilo” de nuestra rutina, es el momento perfecto para comenzar una nueva y así cambiar todo aquello de nuestra vida que no nos gusta. Pero como lo de cambiar no se nos da bien, intentamos buscar el camino que sea lo más parecido posible a nuestra rutina anterior, aunque sólo sea por darle la razón a ese refrán tan castellano que dice: Más vale lo bueno conocido que lo malo por conocer, proporcionándonos a nosotros mismos doscientas mil excusas para no cambiar aquello que no nos hace felices del todo…Y luego nos quejamos…Incongruencias del ser humano…

En fin, dadas todas estas circunstancias lo mejor que se puede hacer con la vuelta a la rutina, si cuesta demasiado, es no volver a ella, ya que si tanto cuesta  es que algo falla, y aprovechar esa inercia de cambio de aires que te da la vida tras unas vacaciones para construir en tu vida aquella rutina que realmente te hace feliz. Porque a veces hay que aprovechar los cambios…Para cambiar con ellos.

P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

 

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