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MONÓLOGO: APRENDIZ DE IMPORTANTE...EL VALOR QUE NO DAMOS A LA SENCILLEZ


APRENDIZ DE IMPORTANTE…EL VALOR QUE NO DAMOS A LA SENCILLEZ.

El ser humano, por alguna razón, que no creo que sea la necesidad de aceptación que muchos indican, en muchas ocasiones aparenta lo que no es, y no sólo a nivel material sino también en rasgos de su personalidad. Creo que básicamente es por el gran complejo de inferioridad que sienten algunas personas, junto con  una mente un poco retorcida, todo sea dicho, que les hace creer que lo que son no es suficiente para mostrarse al mundo y para ello cubren sus defectos, esos mismos que todos tenemos, sus inferioridades, esas mismas que todos alguna vez sentimos,  y su falta de autoestima, la misma que todos en alguna ocasión hemos padecido, con un disfraz de falsa superioridad, que junto con un montón de apariencias  les hace llegar a creer que realmente si se muestran de esa forma al mundo son mejores que lo que realmente son por ellos mismos, ocultando así el vacío y la inferioridad que sienten, viviendo una vida al gusto de los demás o de lo que ellos creen que le gusta a los demás, sin darse cuenta que esa espiral es la que les hace ir aumentando más y más su vacío y su confuso sentimiento de inferioridad. Cuando comparan lo que son con esa persona que han inventado, y si esto ocurre es porque esa persona que han inventado para mostrar a los demás se niega tanto a sí misma que hace feliz al resto de esa gente que le rodea pero no así mismo, se dan cuenta que la gente a quien de verdad importan les prefieren sin adornos ni abalorios. Si para ser aceptado por alguien debes de fingir lo que no eres, quizás ese alguien no valga la pena, porque nunca serás feliz ocultando lo que eres bajo un velo de infundadas mentiras a ti mismo, de ese modo solo conseguirás apartar de tu lado a la gente que te aprecia por lo autentico que hay en ti.

No estoy hablando de mostrarte tal y como eres siempre a la sociedad, ya que esta en ocasiones es muy  hija de puta, toda sea dicho, y es bueno que haya alguna faceta de lo que somos que quede guardada para nosotros y nuestra intimidad, pero una cosa es reservarte algo para tu circulo más intimo y otra muy distinta es aparentar ser una persona triunfadora, llena de riqueza y lujos, la más divertida de todas, la más “fashion” de todas, etc.… Que así agrade a los demás con una vida creada desde lo más profundo de sus miedos existenciales.

Me llama mucho la atención, esa gente que aparenta esa vida, una vida de lujos, de ir a los mejores restaurantes, de llevar la mejor ropa, de ser más importante que nadie en su trabajo, de tener el mejor coche y demás historias extrañas, solo para cubrir con cosas materiales e ideas triunfadoras las carencias emocionales que tienen y que nunca jamás, bajo ningún concepto van a reconocer….Vamos a ver….Un bolso, unos zapatos, un viaje de lujo o intentar ser el alma de la fiesta para llamar la atención de todos, puede ser muy bonito, pero de nada sirve creer que eso te traerá la felicidad, te puede hacer feliz un momento, puede hacer que presumas delante de determinada que gente de  la vida que llevas, lo supuestamente feliz que eres, etc.…Y así incitarles a que estén cerca de ti, pero de esa manera nunca cubrirás el vacío emocional que sientes, al contrario, este se hará más grande, porque por más que llegues a creerte tus propias mentiras y finjas lo que no eres, en el fondo sabes que eso que tienes es producto de una ilusión y que tú eres otra clase de persona. Cuando se entra en ese bucle, se llega a perder tanto la percepción de la realidad que puedes llegar a cometer la atrocidad de odiarte a ti mismo por no ser lo que te gustaría ser, sin darte cuenta que quizás siendo tu mismo no atraerías a tu vida lo que tienes ahora, ese conjunto de mentiras sustentadas en la tuya propia, atraerías a tu vida aquello que realmente llenaría ese vacío emocional que guardas, el problema se solucionaría de raíz y no con el parche de las ilusiones fingidas.

Una cosa que para mí es muy visual y refleja mucho esto que acabo de decir, es lo siguiente, discúlpenme lo absurdo de la comparación, ya que es una tontería, pero en el fondo tiene muchísimo significado. Siempre he dicho que la gente presume de la misma forma de haber comido en un restaurante carísimo que de lo buenas que le salen las croquetas a su madre. ¿Por qué? Porque cuando presumimos de ese fantástico restaurante, aunque la comida no haya sido de nuestro gusto, estamos buscando esa apariencia que diga a los que nos rodea: Mirad a que sitios voy, y así nos puedan identificar con el determinado tipo de persona que nos gustaría ser. De esa misma forma nos traiciona el subconsciente y somos capaces de hacer un alarde de altanería aún mayor contando lo buenas que son las comidas de nuestra madre, en ese momento no estás buscando la apariencia, inconscientemente está saliendo lo autentico que hay en ti, porque el vacío emocional y el  complejo de inferioridad, la autenticidad espontanea se lo ha llevado y ha salido esa parte que necesita reivindicar al mundo que lo tuyo también vale y mucho más que ese fantástico restaurante. Esa parte autentica que hay en ti necesita que se sepa que probablemente el día que fuiste aquel restaurante a degustar aquellos platos tan espectaculares como raros, si hubieses tenido al lado la croqueta de tu madre hubieses mando a tomar por saco esa fantástica cocina moderna. Esa comida casera no es que tenga mayor valor económico que la comida del restaurante, y quizás, ni tan siquiera mejor sabor, su valor radica en que mientras la tomas sabes que no estás solo, que alguien en casa se ha preocupado de hacerla justo a tu gusto y no eres ese número de mesa más del restaurante. En ese momento en casa, en un ambiente relajado que no necesita ningún tipo de apariencia, ese vacío y esos miedos dejan de existir.

Algo parecido a todo esto ocurre con la gente que del pueblo que se viene para Madrid, gran parte de ella se deja deslumbrar por la “milla de oro”, el barrio de Salamanca, Gran Vía, las grandes tiendas y las grandes marcas. Para conseguir integrarse en los ambientes “pijos” de la ciudad comienzan a hablar raro, con ese acento de “borjamari” que todos conocemos, y empiezan a comportarse como no son , para ser aceptadas entre un tipo de gente , que al igual que ellas están empezando a hacer, viven de las apariencias, creyendo que así cuando lleguen al pueblo, ese mismo que en Madrid negaran su existencia, llegando a decir que al lugar al cual van algunos fines de semana es la casa rural que tienen sus padres en “La Mancha”…Bonita forma de adornar la realidad, podrán presumir de todos esos amigos “super mega guays” que han hecho en Madrid. Amigos, que por otro lado, el día que necesiten realmente, porque tengan un problema, no aparecerá ni uno, porque no es gente que este a tu lado de verdad, sólo está a tu lado porque creen que eres lo que no eres. Que nadie me confunda, para nada critico la gente que de verdad vive esa vida de lujos y demás, porque ellos son auténticos con su vida y consecuentes con su realidad, no se engañan así mismo, son así y hacen bien en disfrutar de su vida, como cada uno disfrutamos de la nuestra, ni si quiera estoy criticando al lujo, a todos nos gusta vivir bien y disfrutar la vida, a lo que me estoy refiriendo es a todo ese “aprendiz de importante” que quiere llegar a compadrear con determinados que círculos sociales y que sobrevive de la ilusión, alimentada por la envida, de ser quien no es haciendo de la altanería su bandera, obligándose a intentar quedar siempre por encima de todo el mundo para que su ego no es hunda en el fango.  Siempre he pensado que detrás de alguien que tiene un ego desmedido y presume de una superioridad imperante existe un enorme complejo de inferioridad, porque lo que realmente eres, no lo tienes que aparentar y si necesitas aparentarlo es que hay mucha mentira en esa falsa verdad…Como dice el refrán castellano: Dime de qué presumes…Y te diré de qué careces.

Las personas que hacen toda esta serie de cosas logran esa falsa sensación de triunfo y superioridad, tan superficial como su apariencia porque en el fondo saben perfectamente que eso que tienen a su alrededor no vale para nada, porque en el momento que dejen de aparentar lo que no son, esa gente se irá de su lado, y sinceramente, si alguien no está a tu lado por lo que realmente eres, en el fondo , esa gente nunca te hará feliz, porque alguien que realmente te quiere y te aprecia, lo hace así, tal cual eres , siempre estará a tu lado, porque no va nunca a descubrir algo nuevo que no le guste, porque no hay apariencias que enturbien vuestra amistad, porque nunca va a necesitar que le demuestres nada, ya lo sabe todo, y porque esa gente que te valora por lo que eres, sabe mejor que nadie que tú por ti mismo vales más que cualquier invento que te lleve a ser esa persona superficial y vacía que mucha gente aparenta para cubrir con cosas materiales y falsas ilusiones el vacio emocional que siente, y que solo cubrirán cuando alguien los quiera, los aprecie y los valoré por lo que son en sí mismos. No hay nada que valga más que todo aquello que no tiene ningún precio, ni material ni inmaterial, ni emocional, aquello que das y recibes sólo porque tienes gente a tu alrededor, que te acepta tal y como eres, con la que de forma natural y espontanea, se produce ese intercambio emocional que llena los vacios y sana los complejos de inferioridad. Quizás sea la sencillez y la humildad eso que guarde escondido en su interior el mayor valor que  podamos encontrar nunca.

 
P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

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