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MONÓLOGO: IR A UN PROGRAMA DE PÚBLICO


IR A UN PROGRAMA DE PÚBLICO

Me aceptáis una recomendación: Nunca, y cuando digo nunca es nunca vayáis a un programa de público….Nunca vayáis a un programa de público sin antes haber hecho un entrenamiento como Dios manda 15 días antes en el gimnasio…Porque creedme que en vuestra vida habéis hecho tantas sentadillas como vais a hacer allí.

Y es que te dicen: ¿Quieres ir como público a un programa de televisión? Y tú emocionada contestas: ¡¡¡¡¡Sí!!!!! Y cuando te preguntan: ¿Quieres volver a ir a un programa de televisión como público?...Tú contestas: Otro día si eso…Vamos a ver, si a que no es lo mismo verlo en directo que verlo en la televisión…Que no es lo mismo, y aunque parezca lo contrario en la televisión se ve mejor…Y el sofá es más cómodo que las sillas de los platós, le sumas que vas a tener a un personaje, al que creo que llaman “El animador del público”, jodiendote, si, si jodiendote, todo el programa…Pues invitada para ir a ver otra grabación no quedas…A no ser que tengas alguna que otra motivación para ir a ver esa grabación, del tipo: Tu cantante favorito, tu actor favorito, tu famoso favorito o todo en uno, es decir, otra motivación que no sea la mera curiosidad de ver un programa en directo.

Vamos con el famoso “animador del público”…Pues hombre, animar no sé si animara, pero tocar las narices, no veáis lo bien que lo hace. Empezara con un vamos a ensayar…Y te hará levantarte y volverte a sentar como quinientas veinticinco veces a la vez que te enseña a aplaudir con distintas intensidades en función del momento… ¡Tócate los pies! quien me iba a decir a mí que me iba a llevar del programa una clase de cómo aplaudir paso a paso y en coleccionables. Bueno pues esto al principio esta gracioso, pero claro, cinco horas más tarde, dos mil sentadillas después, porque te hacen levantarte y sentarte aplaudiendo no se sabe ni las veces, que solo falta que pongan de fondo la canción de Teresa Rabal: Me pongo de pie…Me vuelvo a sentar…Ochocientas veces…Harta voy a acabar…¡Uy! Perdón que así no era la letra…. Y después de insistirte ni se sabe las veces que sonrías y le pongas entusiasmo, pues te dan ganas de decirle al famoso animador: Mire usted, no es que no quiera ponerle entusiasmo, es que llevo cinco horas poniéndoselo ¡¡¡Y ya no me queda!!! ¡¡¡Se me acabó!!!…¡¡¡Y mañana tengo que ponerle más!!!...Yo creo que lo mejor es que estos animadores sean calvos de por sí, porque sino una tarde de esas de grabación alguna lo va a dejar calvo por las malas, de un tirón de pelos y va a ser peor.

Luego, después del programa, como en un par de hora o así, empezaras a notar un ligero dolorcito en lo que son las extremidades superiores, vamos, en manos y brazos, principalmente. No os asustéis…No es grave…Es una bonita tendinitis por aplaudir tantas horas sin descanso…Si, ya sé que parece que has estado vendimiando 15 días, pero no, no es eso, digamos que aplaudir no es un ejercicio que vayamos haciendo todos los días como costumbre, por eso cuando te toca un día de estos en el que en un rato aplaudes más que en los últimos cinco años ¿Qué esperas?…Pues una bonita tendinitis…En ese momento de tendinitis dolorosa en el que os estáis acordando del animador del público y de buena parte de su familia también, pensar en lo bien que os vais a ver en la tele el día que salgáis…Y sobre todo a quien os pregunte, no le contéis nada de esto…Solo que lo pasasteis divinamente y que vale la pena ir a ver un programa en directo…Si encima esto se lo decís a vuestro peor enemigo, pues mira, primero lo matáis de envidia y luego de sufrimiento, el día que vaya él a ver un programa en directo y le toco aplaudir con entusiasmo y una sonrisa cinco horas seguidas.

Si me aceptáis un consejo, ya que las sentadillas no se pueden evitar…Si podéis, aplaudir en play-back mejor…Es decir, hacer que aplaudís pero sin entusiasmo y sin apenas chocar las manos…De esta forma os ahorrareis la tendinitis en el hombro. Entre tanta gente como hay porque uno haga play-back no pasa nada y si a ese play-back le ponéis una sonrisa de esas que no se ríen, sino que se enseñan los dientes, pues a simple vista parece que estas aplaudiendo con el mayor entusiasmo del mundo y así sobreviviereis mejor a esta experiencia.

En el peor de los casos, sino puedes aguantar esto, siempre te queda huir del plató como alma que lleva el diablo, el mejor momento es durante la publicidad cuando te dejan ir al baño…Eso sí, como lo tienen todo tan controlado tienes que hacer una escapada más famosa que las de un ciclista en el Tour de Francia. Lo que viene siendo, salir corriendo del plató, encontrar la salida del recinto, saltar una valla, por arriba, otra por abajo, caerte y darte una buena ostia (esto último es opcional) y por fin llegar a la puerta de salida, mientras, tienes un profundo pitido en el oído izquierdo y no es más que el “animador del público” que se ha dado cuenta que le han quedado unos huecos libres entre el público a segundos de comenzar la grabación y ahora es él quien te está mandando un saludito a ti y a buena parte de tu familia.

P.D.: Si te gusta la lectura puedes leernos también en: http://www.puntorojolibros.com/todas/Ironias-de-la-vida.htm

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